Muchas veces tenemos que talar ejemplares que aparentemente no presentan peligro.
Sin embargo, que no se aprecie a simple vista, no quiere decir que no exista peligro.
En este caso, este Ulmus presentaba un agujero en el fuste a la altura del suelo. Es posible que este árbol tuviera el agujero desde hacía mucho tiempo y sus dueños no le dieran importancia, porque al parecer el árbol estaba sano.
Son estos casos los que sorprenden de la noche a la mañana con un desplome inesperado.
A causa de la acumulación de nieve, rachas de viento, o simplemente que el tronco no ha sido capaz de soportar los movimientos habituales, debido a la profunda herida de su interior.



Si en tus árboles aparecen este tipo de oquedades, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.
En Trepamos Arboricultura estaremos encantados de comprobar si tu ejemplar se encuentra en condiciones de continuar su vida. O de lo contrario, es la tala la opción más coherente.
